Al parecer soy un fanático de las ofertas en postres.
Cuando se trata de comer, yo prefiero rotundamente las preparaciones dulces. Adoro las tartas, los muffins y los pasteles. En realidad todo lo que sea dulce, me compete. Por lo mismo me especialicé en la oferta de postres después de que estudié para ser chef. Reconozco inmediatamente cuando uno no es de buen nivel. Sé perfectamente cuando la crema no está en su punto perfecto y las masas tienen mantequilla o azúcar en exceso. Tengo un paladar muy entrenado para detectar las mejores ofertas de postres. Cuando una receta no es perfecta, me doy cuenta de inmediato. Mi abuela me heredo esta pasión por lo dulce, realmente no explico de otra manera mi fascinación por aprender a preparar sus recetas. Desde pequeño quise ayudarla en la cocina a la hora de elaborar postres y debo decir que no he visto mejores que los de mi abuelita. Después de que mi abuelita murió, no tenía quién me enseñara nuevas recetas, estaba muy apenado además por su ausencia. Como chef internacional, debía seguir perfeccionándome, no podía dejar paralizados los nuevos aprendizajes, ya que mis comensales siempre me pedían una oferta en postres novedosa.
Siempre quise aprender a hacer postres y una oferta de Groupon me ayudó.
Un día mientras paseaba por mi restaurante, oí a uno de los clientes hablando de Groupon. Decía que era el sitio online de descuentos más importante de Perú y que sus ofertas eran totalmente insuperables. Me quedé cerca un momento para seguir escuchando, y su acompañante le comentó que había tomado un curso de repostería en oferta que le había parecido de primer nivel. Cuando escuché eso, mis ojos se abrieron con asombro y partí raudo a las oficinas administrativas a buscar una computadora. Me senté impaciente a buscar el sitio y ver qué ofertas para cursos había vigentes. Para mi sorpresa había dos que me interesaron mucho, una para un curso de postres y otra para uno de pastas caseras que añoraba realizar hace mucho tiempo. Me registré en el sitio y compre rápidamente las dos ofertas. Mi restaurante claramente iba a mejorar si yo me perfeccionaba. Y así fue, al cabo de unos meses, mi restaurante fue catalogado como el que tenía la mejor carta de postres. Los críticos me alabaron mucho gracias a mis nuevos conocimientos, todo se lo debía a Groupon y a mi abuelita, incluso bauticé la especialidad de la casa con su nombre.
Selección de nuestros socios